martes, 1 de marzo de 2016

Gobiernos Abiertos a la Participación Ciudadana en la Construcción de la Paz Territorial





Julio E. Higuera
Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos
Especializado en Cultura de Paz y DIH

La construcción de la paz territorial, sólo es posible con una ciudadanía activa, consciente y comprometida con el proceso de implementación de los acuerdos de la Habana, con el fomento de una cultura de reconciliación y el fortalecimiento de mecanismos de democracia participativa para una gobernabilidad democrática, a nivel regional y local.

La ciudadanía desempeña un papel esencial en la construcción de paz; pero requiere de espacios abiertos para el debate, el diálogo y la deliberación con las administraciones, a nivel departamental y municipal, para la formulación de los Planes de Desarrollo Territoriales que incluyan de manera transversal los programas y acciones claves para promover la paz, definiendo una hoja de ruta enfocada a hacer la transición al posconflicto y su implementación en el territorio; y con capacidad de dar respuesta a las necesidades de la población que ha sufrido las consecuencias de un conflicto desde hace más de 60 años.

La paz definitiva sólo se alcanza, si se transforma en procesos de dialogo y reconciliación, abiertos al conjunto de la población con la puesta en marcha de proyectos y agendas que brinden mejores oportunidades económicas y generación de ingresos a la población de las zonas afectadas por el conflicto armado, reduciendo los niveles de pobreza, garantizando los derechos de las víctimas, la construcción colectiva de la Memoria Histórica, el respeto de los derechos humanos, ofreciendo garantías para la participación ciudadana; así como en la reconstrucción del tejido social.

El apoyo ciudadano a la refrendación de los Acuerdos de Paz, es fundamental en la búsqueda de la convivencia pacífica de los ciudadanos, en la reconstrucción de valores democráticos de participación social y de ruptura con la polarización de la sociedad, como consecuencia de las heridas generadas por el conflicto armado, puesto que la paz se construye desde las regiones y solo se alcanzará mediante procesos democráticos de reconciliación incluyentes y participativos.

jueves, 18 de febrero de 2016

¿Puede existir Daño Colateral en una información periodística?



Julio E. Higuera
Politólogo

Reflexionar sobre los efectos de una información en terceros y si podemos relacionarlo con un daño colateral, es una necesidad frente a las últimas noticias emitidas por la FM y su Directora Vicky Dávila, en las que difunden un video que involucra al Ex viceministro del Interior Carlos Ferro, y que para la Directora de la FM, son parte de las pruebas con que cuenta la Procuraduría para investigar al Ex director de la Policía Nacional, Rodolfo Palomino, en el escándalo de la existencia  de una red de prostitución al interior de la institución, denominada la “comunidad del anillo”. Justifica la publicación de ese video, bajo el argumento que “las victimas están en el medio”.

El concepto de daño colateral se aplica normalmente en el contexto de las acciones de guerra y tiene que ver con el daño no intencional o accidental de una acción que afecta a víctimas civiles, en el propósito de obtener un triunfo superior.

En el manejo de las noticias, los medios de comunicación debe buscar que el contenido de la información no esté motivado por intereses particulares que pueda generar una percepción fragmentada de la realidad e incluso distorsionarla, erosionando la credibilidad del medio de comunicación, ocasionando una especie de daño colateral al medio de comunicación que difunde ese tipo de chivas periodísticas, incurriendo en prácticas que faltan a la ética periodística.

El respeto a la vida privada de los ciudadanos, es un derecho constitucional en una sociedad democrática y garante de los derechos humanos, lo que obliga al manejo responsable y objetivo de cualquier información que pueda afectar la integridad personal, así como de su entorno familiar. La difusión de un video de un dialogo consentido entre dos personas adultas, en el que no se comprueba la existencia de algún delito que sirva a la investigación de la Procuraduría; se convierte en una especie de daño colateral a la información, en la que se empaña el buen nombre de una familia inocente víctimas de esa nota periodística, causándole un dolor innecesario y se desvirtúa el trabajo periodístico e investigativo que venían realizando sobre el tema.

Este lamentable suceso, es un llamado para que el periodismo asuma con responsabilidad el manejo de la información que se le suministra a la opinión pública, sin caer en el morbo para subir el rating, afectando a personas inocentes, y nos debe hacer entender que hay un límite entre la vida privada de las personas y sus actuaciones como funcionarios o servidores públicos con responsabilidades en el Estado, para así evitar traspasar esos límites que se fijan, en el marco del respeto a los derechos humanos de los ciudadanos.

martes, 2 de febrero de 2016

Cumbre Ciudadana por el Sí a la Paz



Julio E. Higuera
Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos
Especializado en Cultura de Paz y DIH

Los Diálogos de Paz entre el Gobierno Colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC,  entran en la etapa final para la firma del Acuerdo que ponga fin a más de 50 años de conflicto armado, con esa organización guerrillera en Colombia.

Ya han pasado cerca de 39 meses, desde la instalación de la Mesa de Negociaciones, en la ciudad de Oslo – Noruega; y que tiene como sede de los diálogos la ciudad de la Habana en Cuba, alcanzando acuerdos parciales en 5 de los 6 puntos pactados; restando el punto que tiene que ver  con la terminación del conflicto, dejación de las armas, la implementación, verificación y refrendación de los acuerdos por parte de los ciudadanos.

Como antesala a los que sería el cese bilateral al fuego y la concentración de los guerrilleros con verificación internacional; las partes acordaron solicitar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la creación de una Misión Política, integrada por Observadores No Armados, así como a la Comunidad de Estados Iberoamericanos y Caribeños CELAC, para que hagan parte de esa misión, Esta petición fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU y apoyada por la Cumbre de la CELAC. De igual forma ambas delegaciones acordaron, en el inicio de una nueva ronda de conversaciones, la creación de una Comisión Ejecutiva, conformada por plenipotenciarios de ambas partes que tome decisiones para agilizar la redacción de los acuerdos, y el compromiso de extender el tiempo de trabajo y permanencia de las delegaciones en la Habana, para la concreción de los temas pendientes sobre la mesa, colocando los diálogos en la recta final para la firma del Acuerdo Definitivo de Paz.

Pese a que la ciudadanía comparte los anhelos de paz, se mantiene en algunos sectores de la sociedad la desconfianza frente a lo acordado en la Habana. Así se desprende de los resultados arrojados por la última Encuesta Pulso País, en la que el 49% de los encuestados creen que habrá la firma de los Acuerdos entre el Gobierno y las Farc, pero han manifestado su escepticismo que esta firma se pueda dar el 23 de marzo del 2016, como lo ha planteado el Presidente Juan Manuel Santos.

En este escenario cobra importancia el papel de la ciudadanía en la refrendación de los acuerdos, pues su participación va a ser decisiva en la legitimación de lo suscrito con las Farc, para blindar ese proceso.

Iniciativas como la convocatoria del Ex vicepresidente de la Republica Angelino Garzón, a una Cumbre el próximo 26 de febrero en la ciudad de Cali, bajo el lema “Vamos Juntos por el SI a la Paz”, para que desde la diversidad política, social, empresarial, ciudadana e institucional, se solicite a las partes que esos acuerdos sean firmados el próximo 23 de marzo del 2016 y con el propósito de promover un gran movimiento para que el plebiscito por el Sí  a la Paz, cuente con el apoyo de más de 10 millones de colombianos; contribuyen a la promoción de una cultura de paz en las regiones, para que este proceso se convierta en un histórico mandato por la paz, la reconciliación y de respeto a los Derechos Humanos; pese al escepticismo reinante en algunos sectores del país.

domingo, 24 de enero de 2016

El Deporte, Fuente para la Paz y la Reconciliación



Julio E. Higuera
Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos
Especializado en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario

El deporte tiene un lenguaje universal y es el mejor ejemplo de inclusión social, democracia, tolerancia, juego limpio, solidaridad, fraternidad, aporta a la salud y al empleo. Es uno de los principales elementos que hacen parte del conjunto de valores materiales que conforman la cultura de una sociedad. Por su carácter masivo en su práctica y gracias a su alta capacidad de penetración, históricamente ha sido utilizado como instrumento político, herramienta ideológica y sobretodo como eficaz vehículo de unidad nacional.

Nelson Mandela, Militante activo en la lucha contra el apartheid, dio una lección de tolerancia y perdón a la humanidad,  al utilizar el rugby para ganar su batalla pacífica en la que, lejos de oprimir al antiguo enemigo blanco, le tendió la mano para construir juntos una nueva nación dando ejemplo de unidad en medio de la diferencia.

El representante del Comité Olímpico Internacional (COI), Mario Pescante  manifestaba que el deporte y la Paz es un binomio capaz de remover obstáculos políticos a través del dialogo que se crea entre los países y los atletas. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, indicaba que pese a que el deporte no puede resolver guerras o conflictos, se convierte en un denominador común que puede romper fronteras y barreras, porque lo bueno del deporte es que todos podemos ser parte de él, sin tener en cuenta ideologías políticas, étnicas o religiosas.

Ante la posibilidad de que las negociaciones que se vienen desarrollando en la Habana, entre el gobierno Colombiano y la guerrilla de las FARC, se concreten con la firma de un acuerdo de paz que ponga fin del conflicto armado en Colombia, el deporte tiene mucho que ofrecer al proceso posconflicto. Es en este escenario, en donde todos los sectores del país deben contemplar su participación desde la perspectiva del deporte, indicando proyectos y programas, con el concurso de los beneficiarios, que contengan estrategias de capacitación, formación integral, promoción, pedagogía, creación de escuelas deportivas y mejora de escenarios y espacios deportivos, en el marco de una Cultura de Paz, Derechos Humanos y Convivencia Ciudadana
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Entre los factores a tener en cuenta en el diseño de los programas de promoción y formación deportiva para la paz y la reconciliación, están las características sociodemográficas de la zona de concentración de los guerrilleros; los hábitos deportivos de la población, así como de los desmovilizados, para definir las disciplinas en las que se formarían y el diseño de un Plan de Dinamización Deportiva Integral, como parte de la reparación a las víctimas del conflicto.

El deporte es una herramienta para resolver conflictos y conseguir la paz, ya que promueve la integración social, así como fomenta la tolerancia, los valores y ayuda a reducir tensiones. Trae aspectos positivos para el desarrollo de las personas y de la comunidad, recrea, genera disciplina y competitividad, sentido de equipo, solidaridad y tolerancia; transmitiendo mensajes en favor de la paz, la reconciliación y el respeto a los derechos humanos.