viernes, 5 de junio de 2015

¿Las Obras de Cemento y Asfalto Aportan al Bienestar y Calidad de Vida de la Población?



Julio E. Higuera
Politólogo – Univalle.

En estos días, previos a la inscripción oficial de los candidatos a la Gobernación y a las 42 alcaldías del Valle del Cauca, los diferentes aspirantes están trabajando en el diseño del perfil de sus programas de gobierno, con el que se inscribirán ante la Registraduría, e iniciar la ardua campaña de presentar sus propuesta para obtener la mayoría de votos requeridos y levantarse con el cargo al que aspiran.

Venimos de una cultura clientelar del cemento y el asfalto como prioridad en materia de inversión del gobernante de turno, en la que privilegian este tipo de obras; las consideran que aportan al desarrollo de una ciudad o región, relegando a un segundo plano la inversión social, motor para mejorar las condiciones y calidad de vida de la población más vulnerable. Las obras de infraestructura se convierten en el mejor aliado del gobernante, al ser la manera de dejar, en la memoria del ciudadano, la impronta con la que recordaran su gestión de gobierno, y en sus cálculos políticos la mejor estrategia para garantizar la continuidad de su proyecto político y de gobernabilidad, en cuerpo del  candidato que cuente con su aprobación y respaldo.

Se han conocido los resultados de los talleres realizados por la Alianza de Organizaciones de la Sociedad Civil, de la que hacen parte el Observatorio Cali Visible de la Universidad Javeriana, la Unidad de Acción Vallecaucana, Cali como Vamos, la Fundación Alvaralice y Foro Nacional por Colombia; con líderes de diferentes barrios de la ciudad y representantes de agremiaciones empresariales, para identificar los problemas más sensibles de Cali y de esa manera incidir en los programas de gobierno de los candidatos a la Alcaldía de Cali.

En las conclusiones de los talleres se puede observar que temas como la corrupción y los derechos ciudadanos, son transversales a las políticas de inversión social que contribuyan a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos, garantizando la transparencia en la contratación y en el manejo de los dineros públicos; priorizando la política social frente a las inversiones de cemento y ladrillo; abogando por una educación de calidad, en condiciones dignas; una política de salud en la que se mejore la calidad en la prestación del servicio; soluciones en materia de tratamiento y recolección de basuras, para que esta sea una ciudad ambientalmente sostenible; alternativas laborales que alejen de la delincuencia y la criminalidad a los jóvenes; medidas que permitan superar la crisis y el mejoramiento en la prestación de los servicios públicos, especialmente de empresas como EMCALI y el MIO; políticas en materia de competitividad y desarrollo económico y de una cultura de convivencia ciudadana, que hagan de Cali una ciudad más sensible, humana, tolerante, con un desarrollo económico y social; en el marco de la promoción y respeto a los derechos humanos.   

El propósito de estos encuentros, es que los candidatos valoren y tengan en cuenta estas propuestas para ser incluidas en sus programas de gobierno. El objetivo es incuestionable, pero las políticas sociales deben ser políticas de estado y no coyunturales o de intencionalidad del gobernante de turno; de ahí la importancia de evaluar sobre los avances y desarrollos de estos temas en materia social de la actual administración municipal, medir su impacto en el mejoramiento en la calidad de vida de la población caleña y al desarrollo económico y social de la ciudad, como insumo que permita establecer que proyectos y programas, por su importancia e impacto social, ameritan darle continuidad.

En la formulación de una política incluyente y de beneficio social, se debe buscar el equilibrio entre lo que se puede considerar como prioridades de inversión en materia de infraestructura y desarrollo urbanístico al servicio de la gente, y en la atención al bienestar social de la  población más vulnerable, rompiendo con esa cultura en la que consideran que el cemento y el asfalto es el mejor amigo de la vida, cuando es, realmente, el bienestar social de los seres humanos.

lunes, 25 de mayo de 2015

PRIVILEGIAR EL DIALOGO PARA LA SOLUCION DE LOS CONFLICTOS SOCIALES SIN RENUNCIAR AL DERECHO LEGITIMO DE LAS ACCIONES CIUDADANAS



Julio E. Higuera
Politólogo - Univalle

El Cierre de la planta Chiclets Adams, afecta a cerca de 600 trabajadores que quedan desempleados, en la que no hubo ningún proceso previo de dialogo entre las directivas de las empresa y la organización sindical que permitiera buscar alternativas laborales, como de ingresos para los trabajadores y sus familias; igual situación ocurre en el caso de la toma pacífica de la Catedral de Cali por conductores de la empresa Coomoepal, en señal de protesta por la cancelación de las tarjetas de operación de sus rutas, a raíz de la puesta en operación de nuevas rutas del MIO;  en la que el común denominador ha sido la intransigencia y el radicalismo de las partes que no les permiten llegar a un acuerdo que permita solucionar este conflicto.

Estas acciones ciudadanas, ocurridas durante las dos últimas semanas, corresponden a la realidad económica y social que viene afectando a la ciudad y es una expresión de inconformidad, ante la ausencia de espacios de diálogo entre la administración municipal y la comunidad que demanda mayor atención y respeto a los derechos vulnerados, como son a un trabajo y calidad de vida más digna, ofreciendo nuevas alternativas y oportunidades de ingresos que garanticen el sustento de sus familias.

Para una sociedad democrática, sus gobernantes y la ciudadanía, deben privilegiar la vía del dialogo como el mecanismo más apropiado para lograr consensos que permita construir acuerdos y plantear soluciones a la grave problemática que la ciudadanía caleña afronta en materia de seguridad, prestación de servicios de salud, educación y empleo entre otros. El dialogo es una forma de articulación dinámica entre los intereses y propósitos del gobernantes, y las demandas ciudadanas, puesto que en ese escenario las partes tienen la posibilidad de presentar sus propuestas y buscar que estas sean tenidas en cuenta. Es un ejercicio en el que se normaliza las relaciones entre los gobernantes y la ciudadanía. 

Para avanzar en una política de dialogo, se requiere la voluntad y el compromiso de las partes de agotar este mecanismo de concertación. Abandonar este escenario de entendimiento entre el estado y la ciudadanía, hace que la población opte por otros mecanismos, constitucionales alternativos, para hacerse escuchar; como son las movilizaciones y acciones colectivas pacificas y civilistas de los ciudadanos, que de no ser bien manejadas y controladas, pueden terminar en acciones violentas y de choque con la fuerza pública.

Que importante sería en la actual coyuntura electoral, que  los aspirantes a ser el nuevo alcalde o alcaldesa de los caleños, así como el Gobernador o Gobernadora de los vallecaucanos, priorizaran, como estrategia de campaña, el dialogo ciudadano constructivo, que permita identificar y afrontar la problemática social y los derechos vulnerados a la población, para que a partir del reconocimiento de esa problemática se puedan construir políticas y programas que permitan atender y dar solución a esos derechos ciudadanos, favoreciendo el bienestar y calidad de vida de la población más vulnerable de nuestra ciudad y departamento, entendiendo que el mejoramiento de la calidad de vida está asociada al bienestar de la gente, antes de estar haciendo promesas de programas y obras que finalmente no se cumplen. 

El Diálogo Social es un recurso de gran valor político para evitar que las tensiones que genera la diversidad política y social, tengan como resultado la exclusión, la fragmentación y la violencia.

miércoles, 6 de mayo de 2015

ANGELINO GARZON: COHERENTE CON SUS POSTULADOS POLITICOS



Julio E. Higuera
Politólogo

Para hablar de Angelino Garzón, hay que hacer un recorrido por su trayectoria, política, social, como defensor de los derechos humanos y de compromiso en la búsqueda de la paz en Colombia.  

Angelino ha construido su historia como dirigente político y social, gracias a los conocimientos que le infundió su progenitora, con su ejemplo y sabiduría popular, y a su trayectoria como dirigente de izquierda y del sindicalismo colombiano. Los valores éticos, morales y humanistas, hacen del Ex vicepresidente una persona con una  profunda sensibilidad humana, comprometido con las causas sociales, construyendo su postulado político y social, basado en el Dialogo, la Equidad Social, la dignidad humana, la confianza, la convivencia y unidad en medio de la diferencia, el respeto a los derechos humanos y la paz.

Como Constituyente y coautor de la Constitución Política de 1991, contribuyó a que se incorporaran como normas constitucionales los derechos a la libertad de asociación, a la promoción del diálogo social, a la concertación laboral, a la garantía de los derechos sindicales como parte integral de los derechos humanos en Colombia y como el camino más indicado para construir unas relaciones laborales más fraternas entre empresarios, trabajadores y gobierno.  Su paso por el Ministerio de Trabajo, fue el escenario para el fortalecimiento de esa política de Diálogo y Concertación, y bajo su liderazgo se construyeron acuerdos que permitieron mejorar las relaciones entre trabajadores y empresarios,  a partir de reconocer a los sindicatos y gremios empresariales, como instituciones de la democracia. Defendió y respeto el derecho constitucional a la huelga y a la protesta social civilista y pacífica.  

Coherente con su pensamiento político y social, al asumir el cargo como mandatario de los vallecaucanos, formuló y ejecuto su programa de gobierno, generando espacios de participación ciudadana, que permitieran un contacto directo de la administración departamental, con las  comunidades y los alcaldes de los 42 municipios del departamento, construyendo escenarios de diálogo social, para la inversión de recursos en programas sociales que aportaran al desarrollo social en esas regiones, mejorando la calidad de vida de sus pobladores y fortaleciendo sus organizaciones sociales, así como en la férrea defensa de los recursos públicos, en la lucha contra la corrupción y por un gobierno trasparente.

En su labor diplomática, como Embajador ante el Sistema de las Naciones Unidas, contribuyo al fortalecimiento de la política de derechos humanos y al impulso del dialogo social entre los trabajadores, empleadores y gobiernos, así como en la defensa y reconocimiento de los derechos de los diferentes grupos poblacionales. 

Angelino Garzón en su desempeñó como Vicepresidente de la República, mantuvo el liderazgo, en el fortalecimiento de la política de derechos humanos y del diálogo social, así como en la capacidad para construir acuerdos entre diferentes sectores, contribuyendo a la solución de los conflictos sociales a través del dialogo de las organizaciones sociales, comunitarias, campesinas e indígenas con el gobierno, para la búsqueda de acuerdos que permitieran poner fin a esos conflictos, todo en el marco del respeto y la defensa de los derechos humanos y a que la población pueda vivir en una sociedad más equitativa y digna.

Es indiscutible su compromiso en la búsqueda de la paz, a través del dialogo del gobierno con las organizaciones guerrilleras, labor que impulso desde la Comisión Nacional de Reconciliación de la Iglesia Católica y que ha sido una preocupación constante en los diferentes cargos públicos que ha desempeñado, valorando positivamente los diálogos de la Habana, enfatizando que en el camino hacia la paz, debe haber perdón, reconciliación y reparación a las víctimas.

Hacer este recorrido por lo que ha significado la trayectoria pública del hoy candidato a la Alcaldía de Cali, avalado por el Partido de la U, con el respaldo de diferentes sectores políticos y sociales de la capital del Valle del Cauca, refrenda el compromiso social que siempre lo ha caracterizado y que seguirá siendo su línea de conducta en su gestión, si es elegido, como mandatario de los caleños, para disminuir la pobreza y trabajar por el respeto de los derechos humanos, reiterando que ser gobernante tiene sentido cuando se piensa en el derecho de la población a vivir mejor y en paz, 

Para Angelino a las personas no se le puede definir por un rotulo o partido político, sino por sus posturas políticas y su coherencia con las mismas. Su lucha ha sido esencialmente por eliminar las desigualdades y la discriminación, y en la búsqueda de la equidad social, como parte integral de los derechos humanos y de una cultura de paz y reconciliación nacional.

jueves, 30 de abril de 2015

LA TOLERANCIA, UNA NECESIDAD EN LA CLASE POLITICA.




Julio E. Higuera
Politólogo

Las opiniones que vienen manifestando algunos voceros de colectividades políticas, haciendo señalamientos denigrantes en contra de partidos y dirigentes políticos, de vínculos o alianzas con organizaciones al margen de la ley, se constituye en un problema en la actual campaña electoral y son una muestra clara del grado de intolerancia hacia las decisiones que los individuos, en una sociedad democrática, toman en uso del pleno derecho a la ciudadanía.

Colombia viene avanzando hacia una cultura de dialogo, la tolerancia y de convivencia en medio de la diferencia. El encuentro del Gobierno Nacional con el Centro Democrático, es un claro ejemplo, que pese a las diferencias se puede construir canales de entendimiento, basados en el respeto y el reconocimiento a las opiniones y decisiones de cada una de las partes.

Ese episodio, positivo, debe convocar a los diferentes sectores y dirigentes políticos, a que en la actual coyuntura electoral, más que las calumnias y señalamientos, hacia miembros de otras colectividades políticas, sin contar con decisiones judiciales previas, construyamos una cultura del dialogo, la tolerancia y el respeto hacia la diversidad política y de opiniones, en la que se pueda expresar libremente las diferencias y velando por la participación de los diferentes sectores de la sociedad. Grave daño le hace a nuestra democracia las descalificaciones, simplemente para dejar sentado su desacuerdo con una decisión política. El uso de un lenguaje moderado y responsable, es un acto de madurez política y de cultura democrática, en la que se pone a prueba cuando somos capaces de respetar la igualdad y la libertad de quienes más distan de nuestra opinión política.

La tolerancia política consiste en aceptar y respetar los derechos y libertades civiles de las personas y los grupos cuyas opiniones difieren de las nuestras. Todos los ciudadanos, incluidos los dirigentes políticos, tenemos la responsabilidad de practicar la tolerancia política, rechazando comportamientos basados en dogmas o actitudes de que mis opiniones son la verdad revelada y mis actuaciones son las únicas correctas y transparentes.

Que importante sería, en este periodo electoral, se formulara y respetara un  código de conducta que fomente la tolerancia política, especialmente frente a las decisiones de los diferentes aspirantes a cargos de elección popular a nivel municipal y regional, acudiendo a un discurso basado en hechos y decisiones ya fallados, sin caer en el terreno de las especulaciones, el escarnio e insulto a nuestros contradictores.

  • El presente artículo compromete el pensamiento y la opinión de su autor.