miércoles, 3 de diciembre de 2014

CALI CIUDAD DIVERSA ETNICA, CULTURAL Y SOCIALMENTE



Julio E. Higuera
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos



El pasado 2 de diciembre se llevo a cabo el Dialogo Social, convocado por el Ex vicepresidente de la República Angelino Garzón, que tuvo como tema central, Cali como una “Ciudad amable, diversa y del pacifico colombiano”.

Un aspecto fundamental valorado por el Profesor Edgar Varela, Director del Centro de Prospectiva de la Universidad del Valle; fue la diversidad étnica y cultural, el desarrollo económico de la región, valoro las raíces ancestrales, las costumbres y tradiciones, que representa la base de nuestra identidad y sentido de pertenencia entre las comunidades, así como los logros en materia cultural y deportiva.

Cali es reconocida como uno de los principales centros deportivos de Colombia, en la que se han realizado eventos de talla internacional como los Juegos Panamericanos las Paradas Mundiales de Ciclismo en Pista, el Campeonato Mundial de Patinaje, y la IX edición de los Juegos Mundiales 2013 organizados por la Internacional World Games Association, siendo la primer ciudad latinoamericana en ser anfitriona de este certamen y en el 2015 será sede de los Mundiales Juvenil de Atletismo,

Nuestra ciudad es considerada como la Capital Mundial de la Salsa, pues a pesar de ser un ritmo de origen cubano, o puertorriqueño, es en Cali donde ha sido más popular; cada año se realiza el festival del Pacifico "Petronio Álvarez"; dedicado a la música del folclor del Pacifico Colombiano en el que se busca resaltar a compositores, grupos musicales e investigadores de la música de origen afro colombiano.

Es una ciudad de puertas abiertas, que recibe en forma amable a nacionales y  extranjeros que llegan en busca de oportunidades, convirtiéndose en una ciudad pluriétnica, donde conviven mujeres y hombres de distintas etnias, culturas, y niveles económicos, produciendo un ambiente de armonía y multiculturalidad. 

Esta riqueza en materia deportiva y cultural, en la que grandes figuras del deporte vallecaucano han bañado de gloria y oro a nuestro tricolor nacional, así como representantes de la cultura vallecaucana que brillan en los más importantes escenarios del mundo, contrasta con el incremento de la línea de pobreza en Cali, debido a la falta de políticas públicas de las administraciones municipales para superar esta situación, dirigidas a fomentar el desarrollo económico, impulsando programas para la generación de ingresos, con el apoyo del sector Estatal, para garantizar el desarrollo de la industria y la creación de nuevas plazas de empleo.

A esta situación hay que agregarle problemas como la marginalidad y la violencia generadora de inseguridad en la ciudad. Para la Personería Municipal de Cali, el desplazamiento forzado es el hecho victimizante más declarado durante el año 2013, 76,6% correspondiente a 3.331 casos, seguido de los homicidios/masacres con un 16,9% (735), siendo indispensable la planeación de políticas con visiones más integrales a corto plazo para darle solución a esta problemática.

El Ex vicepresidente de la República Angelino Garzón, resalto, como en una política de equidad social, seguimos siendo una ciudad muy excluyente e inequitativa; llama la atención para que los candidatos a la alcaldía de Cali, en las elecciones de octubre de 2015, en sus propuesta de gobierno implementen el Dialogo Social como una estrategia política para el fortalecimiento de la democracia participativa, haciendo de este escenario un espacio de inclusión social y de respeto a los derechos humanos.

La diversidad Étnica y Cultural que posee Santiago de Cali, producto del encuentro y fusión de múltiples etnias y Culturas, constituye un Patrimonio invaluable no incorporado aún en la sociedad como consecuencia de la exclusión y discriminación que ha caracterizado a la ciudad. Se hace necesario implementar una Política Publica de acción afirmativa, que disminuya la brecha de exclusión, marginalidad y pobreza, y acabe definitivamente, con el flagelo de la discriminación, el racismo estructural, la xenofobia y la intolerancia.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Carta Abierta de Angelino Garzon al Partido de la U



Bogotá D.C. Noviembre 24 de 2014

"Agradezco y valoro positivamente la invitación de los concejales del Partido de la U de Bogotá"

En lo personal agradezco y valoro positivamente la invitación que me hicieron el día 20 de noviembre los 7 concejales del partido de la U de Bogotá, en el sentido que aceptara ser candidato por dicho partido a la Alcaldía de Bogotá D.C.

Como no se trata de una simple aspiración personal, una vez más manifiesto públicamente que aceptaré cualquier decisión que tome la nueva dirección colegiada del Partido de la U en esta materia. Igualmente reitero que si el Congreso de la República aprueba el proyecto de ley presentado por el señor Presidente de Colombia sobre unificación electoral, no seré candidato a la Alcaldía de Cali ni de Bogotá, porque considero que dicho proyecto va contra la búsqueda de la paz, el desarrollo de la democracia local, favorece el clientelismo político regional y la compra y venta de votos.

Como soy un trabajador por la paz, la democracia y el respeto por los derechos humanos, desde ya estoy convocando a una reunión nacional para los días 14 y 15 de mayo de 2015 en la ciudad de Cali con el fin de tratar temas relacionados con la paz, el diálogo, la equidad y la inclusión social, fecha en la cual, como lo he expresado públicamente en reiteradas ocasiones, diré si soy candidato a la Alcaldía de Cali, Bogotá o sencillamente me toca esperar hasta el 2018, cuando se eligen en Colombia Presidente y Vicepresidente, anotando que para esa ocasión ya no estaré atado a los procedimientos jurídicos que menciona el Consejo Nacional Electoral.

Felicito a la nueva dirección colegiada del Partido de la U y fraternalmente les expreso que si deciden invitarme a dialogar sobre un posible aval para mi candidatura, estoy dispuesto a hacerlo. Hasta donde yo recuerdo, cuando el partido de la U me dio el aval en el año 2010 como candidato a la Vicepresidencia de la República, en ningún momento me solicitó como condición previa el ingreso por escrito a dicho partido.

Igualmente reitero mis sentimientos de gratitud y reconocimiento por esta colectividad y aclaro que respetando el derecho del Partido de la U a escoger libremente su candidato en Cali o Bogotá, tomé la decisión de renunciar al mismo el 25 de agosto de 2014, bajo el principio de que el derecho del uno es el derecho del otro. En mi opinión todos los partidos políticos deben estar abiertos a avalar personas que sin ser militantes de los mismos llenen los requisitos éticos y profesionales que se requieren para ser buenos candidatos y candidatas a gobiernos locales y regionales.

Los problemas y dificultades que se viven en Bogotá, Cali y en diversas partes del país, no los vamos a resolver a corto plazo solamente con esfuerzos partidistas. Lo que la población está requiriendo es que seamos capaces de dejar a un lado los colores de cada uno de los partidos y lleguemos a un camino de esfuerzos comunes de la izquierda, el centro y la derecha, que hagan posible la unidad en la diferencia a través de un pacto político y social por el presente y futuro de Bogotá, Cali y en general de todo el país.

ANGELINO GARZÓN
Ex Vicepresidente de la República

sábado, 22 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA O PARTIDOCRACIA



Julio E. Higuera
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos


La bancada, en el Concejo de Bogotá, del Partido de la U propuso como candidato a la Alcaldía de Bogotá al Ex vicepresidente Angelino Garzón. La  propuesta fue respaldada por algunos parlamentarios de esa colectividad política, resaltando la trayectoria política y social, con una hoja de vida transparente, como la mejor alternativa para alcanzar el segundo cargo más importante del país.  Pero la respuesta oficial no se hizo esperar. Para algunos miembros de ese partido político la propuesta, surgida en el seno de los miembros de la corporación distrital, no goza de legitimidad, por cuanto la decisión a quien avalan, no se da en esa instancia de dirección.

En un sistema democrático, como el colombiano, fundado en un  estado social de derecho, descentralizado, democrático, participativo y pluralista, en el que se reconoce la autonomía de los entes territoriales y donde prevalece el interés general; a la hora de la praxis, colectividades políticas como el Partido de la U, que se proclama ampliamente democrático, que en sus estatutos propugnan por el respeto a la igualdad de todos sus militantes, sin exclusiones, discriminación o privilegios en los procesos de participación del partido, descalifiquen la opinión de quienes ostentan la legitimidad política en el Distrito Capital, al ser elegidos como Concejales de Bogotá, en representación de esa colectividad política.

Estas actuaciones, excluyentes, es lo que hace que la ciudadanía pierda credibilidad y confianza en esas instituciones políticas, por su carácter antidemocrático y centralista, en las que el nivel decisorio es manejado por una partidocracia elitista.    

Los partidos políticos, como instrumentos de participación política tan cohesionados a la noción misma de la democracia, han mutado tristemente de ser el sostén de la democracia, a ser verdaderas logias sustentadoras de la corrupción, con la visión de perpetuarse en el poder con el simple propósito de acaparar los beneficios económicos y de otra índole que de ahí deriven, a favor de los grupos de élite que lo controlan.

Que interesante seria que esa partidocracia, que dirige el partido de la U, revisara los estatutos, especialmente los principios democráticos que los fundamentan como valores de la democracia participativa, entendida esta como el derecho que tiene todo militante a intervenir en la adopción de las decisiones fundamentales del Partido, así como los derechos de elegir y ser elegido en todos los procesos de designación o escogencia de sus directivos y de sus candidatos a cargos y corporaciones de elección popular.

viernes, 14 de noviembre de 2014

LA UNIVERSIDAD COMO CAMPO DE FORMACION VS EL PAPEL VIOLENTO DE LOS ENCAPUCHADOS



 Julio E. Higuera
 Director Ejecutivo
Corporación Concertemos

Los hechos ocurridos, durante esta semana, en la Universidad Pedagógica, en la que un grupo de encapuchados incendiaron un bus de servicio publico con pasajeros, abre el debate en torno al papel y la “legitimidad” de estas acciones terroristas que ponen en riesgo la vida de ciudadanos usuarios del transporte público.

La presencia de grupos encapuchados en las universidades públicas es pan de cada día. En los años setenta y ochenta algunos movimientos estudiantiles y juveniles de izquierda, afines a las organizaciones guerrilleras, señalaban que “toda forma de lucha era válida” y en esa concepción privilegiaban el tropel.

Pese a que los tiempos han cambiado, en algunas fechas del calendario académico se  establece el ritual de enfrentamientos de grupos de encapuchados con las fuerzas del ESMAD, en las que hay una combinación entre las papa bombas y gases lacrimógenos, creando un escenario de confrontación, en las que se  estigmatiza a las universidades públicas como centros generadores de violencia y terror.

Para algunos sectores de la opinión, los encapuchados son la expresión del descontento de un sector de la sociedad más politizado, para otros sólo vándalos que buscan cualquier pretexto para hacer destrozos y desmanes. Pero al interior de estos centros de educación superior la visión que tienen estudiantes, académicos y trabajadores  sobre los llamados encapuchados de las universidades es muy diferente, pues la presencia de estos grupos en recintos universitarios no siempre está asociada a protestas por demandas estudiantiles o de los trabajadores; es la expresión y la presencia de organizaciones alzadas en armas, así como de grupos que expresan nuevas culturas alternativas entre la juventud, metaleros, Punkeros, Emos entre otros. Algunos de estos grupos creen y justifican que su práctica pasa por una manifestación violenta. 

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con esa apreciación, pero debemos aceptar que existe este tipo de manifestaciones en las instituciones educativas, tanto del sector público como privado, como tampoco podemos descartar que en estas acciones puedan haber infiltrados, en muchas ocasiones enviados por organismos de seguridad, con el fin de desacreditar las instituciones de educación pública y buscar su cierre o privatización.
Pero mas allá de los orígenes y los argumentos que se pueden esgrimir para justificar estas acciones violentas, como una alternativa para expresar su inconformidad o rechazo a las políticas gubernamentales, se está en mora  de abrir el debate, al interior de las instituciones educativas, con estudiantes, profesores, trabajadores y directivas, sobre la conveniencia y legitimidad de estas acciones como una forma de expresión ciudadana, especialmente del movimiento estudiantil, o son simples actos de una violencia irracional de grupos ajenos a la comunidad universitaria.

Sin duda, es un tema que nos hace reflexionar sobre el porqué de ésta expresión de violencia, que debe ser mirada no sólo desde los ojos del que están detrás de una capucha, sino desde la sociedad universitaria y la sociedad en su conjunto.