viernes, 17 de octubre de 2014

¿La Política tiene Rostro Humano?


Julio E. Higuera*



En octubre del 2015, seremos convocados, para elegir nuevos gobernantes, regionales y locales, así como representantes a las corporaciones publicas, Concejos Municipales y Asamblea Departamental, para el periodo 2016 – 2019.

Es el momento para reflexionar sobre el papel de los partidos políticos y sus dirigentes, su relación con el ciudadano en el ejercicio de sus derechos constitucionales y la política como la posibilidad de alcanzar el bien común. 

La clase política en su propósito de llegar a las altas esferas del poder, a nivel nacional, regional y local, se olvidan de los seres humanos y simplemente construyen su discurso basado en las necesidades de la población, pero una vez alcanzado el objetivo, las decisiones que se toman, en materia de políticas económicas y sociales, son contrarias a las expectativas generadas en sus electores.

El rostro humano de la política, debe otorgar prioridad a los sectores más vulnerables, ampliando sus opciones y oportunidades y creando condiciones para su participación en las decisiones que les afectan. Si se quiere una política con rostro y sensibilidad humana se debe comenzar por construir una sociedad y una clase política decente que se reconcilie con el ciudadano y sus necesidades, no con una política basada en las estadísticas y en la cantidad de votos obtenidos, que es contraria a la democracia y los derechos humanos; es decir, una política sin rostro humano, que se olvida que detrás de esos resultados hay personas con un drama humano a sus espaldas.

Se necesita que en sus propuestas los aspirantes a los cargos de elección popular, no presenten a los ciudadanos, un catalogo de promesas demagógicas vaciadas de contenido y alejadas de la realidad ciudadana en materia de políticas  educativas, salud, saneamiento básico, seguridad, vivienda, oportunidades de empleo, seguridad alimentaria y fortalecimiento de la democracia participativa, sino que deben trabajar con la convicción y compromiso, para elevar la calidad de vida de la población, a partir de la generación de espacios para la participación ciudadana  en la toma de decisiones, aportando a la formación de una sociedad emprendedora y participativa, con rostro humano y sentido social.

En consecuencia, hay que fortalecer la cultura del respeto por la dignidad humana, por los valores esenciales que deben regir la conducta de los servidores públicos, como la honestidad, la rectitud, la transparencia y la solidaridad; derrotando la corrupción, la indiferencia y tolerancia ciudadana con la política carente de sensibilidad humana. 


* Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, con Especialización en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario. Director Ejecutivo de la Corporación Concertemos.

jueves, 9 de octubre de 2014

Diálogo Social para una Política de Seguridad Ciudadana Participativa



Julio E. Higuera®
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos

Considerar que los niveles de inseguridad, en la ciudad, se reducen con el simple hecho que el Alcalde Rodrigo Guerrero renuncie a un reconocimiento que le otorga un organismo internacional, es caer en el simplismo de querer capitalizar una coyuntura social, para generar un hecho político.

El tema de la seguridad en la ciudad de Cali, debe asumirse como un asunto que compromete a la administración municipal y los organismos de seguridad en primer lugar, pero que también requiere de la participación y compromiso ciudadano para afrontar ese flagelo que ha dejado un alto número de víctimas.

En este sentido, el Dialogo Social, es el espacio propicio para que las autoridades municipales, conjuntamente con la ciudadanía de los sectores afectados por las acciones de los grupos criminales,  evalúen las variaciones en los crímenes, en espacio y tiempo, y con la información que se recopile y acompañada de las iniciativas ciudadanas, la administración municipal y las autoridades de policía puedan tomar decisiones, para prevenir e intervenir la delincuencia y la violencia en la ciudad, ejecutar acciones que sean más coherentes con lo que está pasando en el marco de la protección y respeto a los derechos humanos.

Se trata de promover un espacio de Diálogo en el cual se puedan abordar temas que tenga como eje central el diseño de políticas para la prevención, desde el estado y la ciudadanía, de la violencia y en la que se puedan trabajar en torno a tres objetivos: El diseño estratégico participativo de las políticas en materia de seguridad ciudadana y su articulación con la ciudadanía; definir políticas de inclusión social en materia de educación, salud, la vivienda, generación de empleo, recreación, deporte, hábitat, cultura y el medio ambiente, en el marco de una política de promoción a la igualdad y libertad; y la participación ciudadana mediante el diseño de políticas de alianzas público-privadas, que promuevan una cultura democrática, de paz, convivencia reconciliación y perdón, donde para los seres humanos, sus derechos y deberes sean lo primero.

La intolerancia y las diversas manifestaciones de violencia en la ciudad de Cali, afectan el normal desarrollo de la sociedad, desmejora las condiciones de vida de la población, especialmente de los niños, las niñas y las mujeres y erosionan el desarrollo económico y social. Hacer del diálogo social el mecanismo por excelencia para construir y compartir valores colectivamente, para que la participación ciudadana se convierta en el fundamento de la representatividad legítima de la sociedad en su conjunto y sea el eje de una verdadera cultura paz, y de respeto al derecho a la vida.



® Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos. Especialista en Cultura de Paz y DIH

martes, 7 de octubre de 2014

Dialogo Social, base para un buen Gobierno




Julio E. Higuera*

El artículo 2º de la Constitución Política, establece como un fin esencial del Estado servir a la comunidad y facilitar la participación de los ciudadanos en las decisiones que los afectan, en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación.

La participación ciudadana se puede dar a través de las movilizaciones o acciones de presión de los movimiento sociales o mediante el dialogo como escenario legitimo de encuentro y de interlocución de la ciudadanía con el Estado.

Las recientes movilizaciones ciudadanas en Cali, son el resultado de la falta de dialogo de los gobernantes con la población y sus organizaciones sociales representativas, para escuchar sus demandas y buscar soluciones concertadas a las mismas.

El Dialogo social es la mejor estrategia, que puede tener un gobierno y las organizaciones sociales, para prevenir y solucionar concertadamente, los conflictos sociales, buscando caminos de entendimiento que permita identificar la problemática que se presenta y diseñar propuestas que mejoren las condiciones y calidad de  vida de la población.

La base de un buen gobierno, para generar confianza en la ciudadanía, está basada en mantener canales de comunicación y entendimiento con la población, haciéndolos participes en la construcción de las políticas públicas que lleven bienestar y aporten al fortalecimiento del tejido social, reconociendo a las organizaciones sociales como interlocutores validos de la comunidad, y buscar el entendimiento con ellas en medio de la diferencia.

La participación ciudadana exige mecanismos e instancias, pero fundamentalmente, una base social, cultural y ambiental que permita que el diálogo se nutra de la controversia, de la diferencia y del contraste de ideas, entendida como un estado en que existe una visión compartida entre los ciudadanos y el gobierno acerca de un modelo de sociedad basado en el desarrollo con base a la paz y la justicia social, la primacía del estado de derecho y la solidaridad. Sin duda el dialogo social incide en el avance de los procesos democráticos y la consolidación de la institucionalidad por los derechos sociales, en ambientes de respeto y libertad.




* Politólogo, Especializado en Cultura de Paz y DIH.

martes, 30 de septiembre de 2014

RESPUESTA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL AL DOCTOR ANGELINO GARZON

Apreciad@ Amig@s:Para su información les comparto a respuesta de la Corte Constitucional, sobre la consulta elevada a esa corporación referente a su aspiración a la Alcaldía de Bogotá o Cali.








miércoles, 24 de septiembre de 2014

SEAMOS PARTE DEL DIALOGO PARA LA PAZ

Julio E. Higuera
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos

El presidente Juan Manuel Santos anunció que se van a hacer públicos los compromisos a los que han llegado, hasta ahora, las comisiones negociadoras del Gobierno Nacional y la de las guerrillas de las FARC, así como los mecanismos de divulgación de los acuerdos, para que la opinión pública los conozca en su totalidad. Con esta decisión, el Gobierno Nacional quiere salirle al paso a las informaciones, que desde diferentes sectores, se hacen en torno a lo que se ha acordado, cayendo en el terreno de las especulaciones y tergiversaciones. 

Seguramente esta decisión abrirá el debate en torno a los puntos que serán materia de consulta, en el referéndum ciudadano propuesto, iniciando un proceso de socialización amplia en el país y en el exterior sobre los temas avanzados.

Pero mas allá de la simple formalidad de informar, al país, sobre el contenido de los acuerdos hasta ahora alcanzados; así como los encuentros, de la Mesa de la Habana, con las víctimas del conflicto y con miembros activos de las Fuerzas Armadas, se requiere que este nuevo paso que se está dando, sea la oportunidad para que los colombianos y colombianas, conozcamos ampliamente los borradores conjuntos de los acuerdos en temas como el acceso y el uso de la tierra, Participación Política y la Solución al Programa de las Drogas Ilícitas;* y si estas interpretan lo que el país necesita para avanzar en una política de dialogo, perdón, reparación y reconciliación, que nos conduzca a una paz duradera con equidad y justicia social.

Para que los contenidos de los acuerdos, incidan en alcanzar una paz duradera y sostenible, es preciso determinar el nivel de participación y las etapas del proceso en las que el ciudadano pueda contribuir, para que los pactos a los que se lleguen, cuente con una base de apoyo popular fuerte y comprometidas con el proceso. 

Si bien es cierto, que las negociaciones entre el Estado con representantes de grupos alzados en armas, son el medio para facilitar la transición de la guerra a la paz y no simplemente un medio para poner fin a las hostilidades armadas, también debe ser la oportunidad para establecer un nuevo orden político, económico y social, incluyente, en el que los ciudadanos tengan una participación más activa y no limitarla a refrendar unos acuerdos en una consulta ciudadana.

Construir ciudadanía para la paz, es favorecer la participación activa de la gente en la edificación y transformación de la sociedad en la que viven conforme a sus propias necesidades e intereses, para acceder a mejores condiciones de vida, donde ellos son los principales protagonistas y beneficiarios.


* Vease en https://www.mesadeconversaciones.com.co/ el texto de los borradores con los acuerdos a los que ha llegado las Farc y el Gobierno Nacional.