jueves, 9 de octubre de 2014

Diálogo Social para una Política de Seguridad Ciudadana Participativa



Julio E. Higuera®
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos

Considerar que los niveles de inseguridad, en la ciudad, se reducen con el simple hecho que el Alcalde Rodrigo Guerrero renuncie a un reconocimiento que le otorga un organismo internacional, es caer en el simplismo de querer capitalizar una coyuntura social, para generar un hecho político.

El tema de la seguridad en la ciudad de Cali, debe asumirse como un asunto que compromete a la administración municipal y los organismos de seguridad en primer lugar, pero que también requiere de la participación y compromiso ciudadano para afrontar ese flagelo que ha dejado un alto número de víctimas.

En este sentido, el Dialogo Social, es el espacio propicio para que las autoridades municipales, conjuntamente con la ciudadanía de los sectores afectados por las acciones de los grupos criminales,  evalúen las variaciones en los crímenes, en espacio y tiempo, y con la información que se recopile y acompañada de las iniciativas ciudadanas, la administración municipal y las autoridades de policía puedan tomar decisiones, para prevenir e intervenir la delincuencia y la violencia en la ciudad, ejecutar acciones que sean más coherentes con lo que está pasando en el marco de la protección y respeto a los derechos humanos.

Se trata de promover un espacio de Diálogo en el cual se puedan abordar temas que tenga como eje central el diseño de políticas para la prevención, desde el estado y la ciudadanía, de la violencia y en la que se puedan trabajar en torno a tres objetivos: El diseño estratégico participativo de las políticas en materia de seguridad ciudadana y su articulación con la ciudadanía; definir políticas de inclusión social en materia de educación, salud, la vivienda, generación de empleo, recreación, deporte, hábitat, cultura y el medio ambiente, en el marco de una política de promoción a la igualdad y libertad; y la participación ciudadana mediante el diseño de políticas de alianzas público-privadas, que promuevan una cultura democrática, de paz, convivencia reconciliación y perdón, donde para los seres humanos, sus derechos y deberes sean lo primero.

La intolerancia y las diversas manifestaciones de violencia en la ciudad de Cali, afectan el normal desarrollo de la sociedad, desmejora las condiciones de vida de la población, especialmente de los niños, las niñas y las mujeres y erosionan el desarrollo económico y social. Hacer del diálogo social el mecanismo por excelencia para construir y compartir valores colectivamente, para que la participación ciudadana se convierta en el fundamento de la representatividad legítima de la sociedad en su conjunto y sea el eje de una verdadera cultura paz, y de respeto al derecho a la vida.



® Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos. Especialista en Cultura de Paz y DIH

martes, 7 de octubre de 2014

Dialogo Social, base para un buen Gobierno




Julio E. Higuera*

El artículo 2º de la Constitución Política, establece como un fin esencial del Estado servir a la comunidad y facilitar la participación de los ciudadanos en las decisiones que los afectan, en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación.

La participación ciudadana se puede dar a través de las movilizaciones o acciones de presión de los movimiento sociales o mediante el dialogo como escenario legitimo de encuentro y de interlocución de la ciudadanía con el Estado.

Las recientes movilizaciones ciudadanas en Cali, son el resultado de la falta de dialogo de los gobernantes con la población y sus organizaciones sociales representativas, para escuchar sus demandas y buscar soluciones concertadas a las mismas.

El Dialogo social es la mejor estrategia, que puede tener un gobierno y las organizaciones sociales, para prevenir y solucionar concertadamente, los conflictos sociales, buscando caminos de entendimiento que permita identificar la problemática que se presenta y diseñar propuestas que mejoren las condiciones y calidad de  vida de la población.

La base de un buen gobierno, para generar confianza en la ciudadanía, está basada en mantener canales de comunicación y entendimiento con la población, haciéndolos participes en la construcción de las políticas públicas que lleven bienestar y aporten al fortalecimiento del tejido social, reconociendo a las organizaciones sociales como interlocutores validos de la comunidad, y buscar el entendimiento con ellas en medio de la diferencia.

La participación ciudadana exige mecanismos e instancias, pero fundamentalmente, una base social, cultural y ambiental que permita que el diálogo se nutra de la controversia, de la diferencia y del contraste de ideas, entendida como un estado en que existe una visión compartida entre los ciudadanos y el gobierno acerca de un modelo de sociedad basado en el desarrollo con base a la paz y la justicia social, la primacía del estado de derecho y la solidaridad. Sin duda el dialogo social incide en el avance de los procesos democráticos y la consolidación de la institucionalidad por los derechos sociales, en ambientes de respeto y libertad.




* Politólogo, Especializado en Cultura de Paz y DIH.

martes, 30 de septiembre de 2014

RESPUESTA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL AL DOCTOR ANGELINO GARZON

Apreciad@ Amig@s:Para su información les comparto a respuesta de la Corte Constitucional, sobre la consulta elevada a esa corporación referente a su aspiración a la Alcaldía de Bogotá o Cali.








miércoles, 24 de septiembre de 2014

SEAMOS PARTE DEL DIALOGO PARA LA PAZ

Julio E. Higuera
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos

El presidente Juan Manuel Santos anunció que se van a hacer públicos los compromisos a los que han llegado, hasta ahora, las comisiones negociadoras del Gobierno Nacional y la de las guerrillas de las FARC, así como los mecanismos de divulgación de los acuerdos, para que la opinión pública los conozca en su totalidad. Con esta decisión, el Gobierno Nacional quiere salirle al paso a las informaciones, que desde diferentes sectores, se hacen en torno a lo que se ha acordado, cayendo en el terreno de las especulaciones y tergiversaciones. 

Seguramente esta decisión abrirá el debate en torno a los puntos que serán materia de consulta, en el referéndum ciudadano propuesto, iniciando un proceso de socialización amplia en el país y en el exterior sobre los temas avanzados.

Pero mas allá de la simple formalidad de informar, al país, sobre el contenido de los acuerdos hasta ahora alcanzados; así como los encuentros, de la Mesa de la Habana, con las víctimas del conflicto y con miembros activos de las Fuerzas Armadas, se requiere que este nuevo paso que se está dando, sea la oportunidad para que los colombianos y colombianas, conozcamos ampliamente los borradores conjuntos de los acuerdos en temas como el acceso y el uso de la tierra, Participación Política y la Solución al Programa de las Drogas Ilícitas;* y si estas interpretan lo que el país necesita para avanzar en una política de dialogo, perdón, reparación y reconciliación, que nos conduzca a una paz duradera con equidad y justicia social.

Para que los contenidos de los acuerdos, incidan en alcanzar una paz duradera y sostenible, es preciso determinar el nivel de participación y las etapas del proceso en las que el ciudadano pueda contribuir, para que los pactos a los que se lleguen, cuente con una base de apoyo popular fuerte y comprometidas con el proceso. 

Si bien es cierto, que las negociaciones entre el Estado con representantes de grupos alzados en armas, son el medio para facilitar la transición de la guerra a la paz y no simplemente un medio para poner fin a las hostilidades armadas, también debe ser la oportunidad para establecer un nuevo orden político, económico y social, incluyente, en el que los ciudadanos tengan una participación más activa y no limitarla a refrendar unos acuerdos en una consulta ciudadana.

Construir ciudadanía para la paz, es favorecer la participación activa de la gente en la edificación y transformación de la sociedad en la que viven conforme a sus propias necesidades e intereses, para acceder a mejores condiciones de vida, donde ellos son los principales protagonistas y beneficiarios.


* Vease en https://www.mesadeconversaciones.com.co/ el texto de los borradores con los acuerdos a los que ha llegado las Farc y el Gobierno Nacional.

viernes, 19 de septiembre de 2014

DEMOCRACIA CON EQUIDAD SOCIAL


Julio E. Higuera
Director Ejecutivo
Corporación Concertemos


“La democracia tiene sentido, si son primeros los seres humanos, empezando por los niños y niñas”  Angelino Garzón

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en resolución del 8 de noviembre de 2007[1], exhortó a los gobiernos a fortalecer los programas nacionales dedicados a promover y consolidar la democracia, estableciendo como el  Día Internacional de la Democracia el 15 de septiembre de cada año.

En Colombia el Decreto 1583 de 1993[2], consagra el 18 de agosto como el Día Nacional de la Democracia, como homenaje a la memoria de Luis Carlos Galán Sarmiento, asesinado por el narcotráfico  el 18 de agosto de 1990.

En Colombia, no han tenido mayor trascendencia la resolución de Naciones Unidas y el Decreto del Gobierno Nacional, pese a que en nuestro país, la democracia es muy frágil, limitada y permeada por la ilegalidad, el clientelismo y la politiquería; con una organización del Estado que ha demostrado grandes limitaciones en su relación con la sociedad.

El Gobierno presentó a consideración del Congreso de la República, el proyecto de Ley, denominado “Equilibrio de Poderes”, dirigido a reformar varios artículos de la Constitución Política para abordar en forma integral un ajuste institucional cuyo propósito fundamental es el fortalecimiento de la democracia y del sistema político, propone la supresión  de la reelección presidencial, y de otros servidores públicos, asegurar la representación de todos los territorios en el Senado, fortalecer los partidos, hacer más transparente el proceso electoral y asegurar el cabal funcionamiento de la Rama Judicial.

El país reclama una organización estatal y un régimen político que se inspire en los principios de la democracia participativa, con un marco jurídico y unas reglas de juego transparentes que permitan su ejercicio, sin pretender beneficiar a determinados sectores de la clase política tradicional, otorgándoles privilegios; ahondando la brecha de la inequidad entre los que ostentan el poder y los ciudadanos que reclaman mayores escenarios de participación democrática en la toma de decisiones.

Hablar de democracia es hablar de garantías y respeto a los derechos de los ciudadanos, construyendo escenarios de dialogo y participación democrática con los partidos políticos y el Estado, teniendo una sociedad organizada consciente de sus intereses, sus derechos y sus responsabilidades políticas, con instituciones abiertas y dispuestas a la  solución civilizada de los conflictos sociales, generando un clima propicio y de confianza con los ciudadanos, en el propósito de aportar a la cultura de la paz.

En su mensaje, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Democracia, el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, manifestó que “Elementos como la transparencia, la rendición de cuentas y una gobernanza receptiva son esenciales para que nuestra labor en favor del desarrollo se vea coronada por el éxito. Mecanismos sólidos de control, una sociedad civil dinámica, el libre intercambio de información e ideas, la participación ciudadana todos estos rasgos distintivos de la democracia son también ingredientes cruciales para generar crecimiento económico y garantizar la justicia social[3].

La Democracia y la Paz, solo se logra con la participación de todos y cada uno de los ciudadanos cumpliendo la constitución y la ley, respetando  los derechos humanos, practicando principios fundamentales como la justicia la igualdad y equidad social.



[1] Ver Resolución A/62/7
[3] http://www.pnud.org.co//img_upload/36353463616361636163616361636163/15_de_septiembre_dia_de_la_democracia.pdf

martes, 16 de septiembre de 2014

LA CULTURA COMO UN DERECHO



El pasado Jueves 11 septiembre, por iniciativa de SINTRAGOBERNACIONES, con la presencia del Ministerio de Cultura, La Secretarias de Cultura del Departamento del Valle y Municipio de Cali, Defensoría del Pueblo, Concejo de Cali, el Ex vicepresidente Angelino Garzón, los Directores y Directoras de las Instituciones culturales del Valle y líderes del sector cultural de Cali, se realizo un Dialogo Social en Defensa de la Cultura del Valle del Cauca, en el que se hizo una radiografía del estado financiero en el que se encuentran los institutos descentralizados de la cultura, como son Biblioteca Departamental, Bellas Artes, Incolballet, INCIVA y Orquesta Filarmónica de Cali.


En las diferentes intervenciones se dejo de manifiesto la preocupación, que esta crisis ponga en riesgo de desaparecer a estas instituciones culturales, algunas de ellas con más de 80 años de existencia, que hacen parte del patrimonio de los vallecaucanos y que son vitales para la vida cultural de la Nación.

La importancia del dialogo social, radica en que se constituyó en un escenario de participación democrática y de reflexión sobre la cultural como una política pública con enfoque de derechos humanos, y en el que se buscó aportar elementos que den alcance a los derechos culturales, trazar lineamientos para la elaboración, implementación y evaluación de una política pública orientada a la garantía de estos derechos, en los que el Estado del orden nacional, departamental y municipal asuman, con responsabilidad, compromisos que permitan superar esta crisis y garantizar la sostenibilidad de estas instituciones a futuro.

La conclusión del evento es que la cultura, como un derecho, en comparación con otras categorías de derechos humanos, se encuentran todavía en un punto incipiente de su desarrollo, ya que la cultura se ha convertido en la cenicienta en las políticas publicas del estado, por cuanto los recursos destinados a este sector se ve más como un gasto que una inversión, desconociendo el inmenso aporte que hace, en la construcción de una política de dialogo, convivencia ciudadana, hacia una cultura de paz. De ahí que el énfasis de este foro es hacer de la cultura una política pública y de derechos humanos, avanzando en la elaboración e implementación de acciones orientadas a la búsqueda de garantías a los derechos de este importante sector de la sociedad vallecaucana.

Se acordó realizar el próximo dialogo social, para el seguimiento y evaluación a los compromisos y acuerdos surgidos de este dialogo, para el día 30 de octubre en el auditorio de Bellas Artes.


Julio E. Higuera