viernes, 4 de abril de 2014
EL VOTO EN BLANCO: UNA EXPRESION CIUDADANA
En
las pasadas elecciones para Congreso de la República, la abstención estuvo
alrededor del 57%, mientras que el voto en blanco alcanzo la cifra del 5.5%,
siendo una de las más altas en los últimos años.
El
voto en blanco viene adquiriendo una importante fuerza, en los actuales
momentos. Según la última encuesta de Polimetría para Caracol Radio, ocupa el
primer lugar con el 26% de la intención de voto, 3 puntos por encima del
candidato Presidente.
El
voto en blanco, en Colombia, es una opción de decisión política legítima de los
ciudadanos para manifestar su inconformidad frente a los candidatos que se
presentan a una contienda electoral. Pero existen dudas e inquietudes frente a
la naturaleza y efectos de esta opción de sufragio, por ser un mecanismo de la
democracia participativa, muy poco utilizado y por ende con una baja cultura sobre
su importancia como una forma de expresión ciudadana.
Hay
experiencias en las que el voto en blanco obtiene la mayoría absoluta, como es
el caso de los municipios de Susa – Cundinamarca y Bello – Antioquia, obligando
a repetir las elecciones, en las que no podían presentarse los candidatos
derrotados por el voto en blanco.
La
pregunta es qué hacer para que esa alta franja de ciudadanos que buscan la
forma de expresar su inconformidad, con la actual clase y partidos políticos,
dejan esa pasividad, transformándola en
una expresión de cambio a través del voto en blanco, como
una opción válida en la democracia, en
la que el ciudadano comprende la importancia de su voto y decide manifestar su
descontento con las opciones que se le ofrecen en una contienda electoral como
la que vivimos, entendiendo que el voto en blanco también es una una expresión política de disentimiento, abstención e inconformidad. Cuando
el ciudadano se abstiene de votar por uno de los candidatos a la Presidencia de
la República, es porque ninguno de ellos llena sus expectativas, pero acercándose
a las urnas a depositar su voto en blanco, manifiesta, con él, su
desengaño con la política actual y con la esperanza cierta de que el país sí
puede cambiar, a través de este mecanismo que le proporciona la Constitución
Nacional.
La importancia y validez de este instrumento de la democracia participativa, pasa por el desarrollo de una intensa campaña de pedagogía política, para una mayor compresión del ciudadano de la importancia del sufragio, como un derecho mediante el cual podemos participar en la construcción de un Estado Democrático, Participativo y con Equidad Social.
La importancia y validez de este instrumento de la democracia participativa, pasa por el desarrollo de una intensa campaña de pedagogía política, para una mayor compresión del ciudadano de la importancia del sufragio, como un derecho mediante el cual podemos participar en la construcción de un Estado Democrático, Participativo y con Equidad Social.
domingo, 16 de marzo de 2014
POR QUÉ EL CABALLO DE NIETZSCHE
"Siempre hablamos de la política como un ejercicio ético y moralmente humanista, pero sera que en su desarrollo tenemos en cuenta esos valores?". Les dejo el presente articulo para su reflexión:
Ocurrió en Turín, el 3 de enero de 1889. Friedrich Nietzsche cruza la plaza Carlo Alberto y se topa con un cochero que azota con el látigo a su caballo, rendido, agotado, resignado, doblegado en el suelo. Nietzsche, hondamente dolido, herido en lo más profundo de su alma, se arroja sobre el caballo y lo abraza.
Los relatos del incidente varían según los autores. Unos dicen que le susurró palabras que solo él, el caballo, podía oír. Otros dicen que permaneció en silencio, llorando, quizá hablándole sin pronunciar palabra. Pero todos coinciden en que fue un episodio crucial en la vida del filósofo alemán: el momento en el que perdió lo que la humanidad llama “razón” y, de alguna forma, rompió para siempre con esa misma humanidad, que lo consideró desde entonces un perturbado. Permaneció junto al caballo hasta que fue detenido por desórdenes públicos. Sabemos lo que pasó después con Nietzsche, pero no hemos sabido qué fue de aquel caballo.
Podemos pensar, como escribió Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, que en aquel momento Nietzsche pedía perdón al caballo en nombre de la humanidad, en nombre de Descartes. Queremos pensar que le pidió perdón porque la humanidad, al construir su relación con los animales, eligiera a Descartes frente a, por ejemplo, Pitágoras. Porque se apoyara en Descartes y no en Pitágoras para interpretar el “dominio” que, según el Génesis, Dios otorgó a los humanos sobre los demás animales.
Hay palabras en el Génesis que nos podrían haber permitido construir esa relación sobre el respeto, sobre una premisa de protección de los “superiores” sobre los “débiles”, incluso sobre el amor. Pero los humanos optaron por interpretar que podemos ejercer de dueños y señores de cuanto nos rodea, y la historia de la humanidad es la del uso a su antojo y el abuso del resto de los animales.
En ese proceso, Descartes es causa y efecto. Como recuerda Kundera, Descartes definió a los animales no humanos como máquinas vivientes, “machina animata”, seres carentes de alma y, por tanto, incapaces de experimentar dolor ni emoción alguna. Así, sus quejidos no serían tales, solo el chirrido propio de un mecanismo que funciona mal, igual que el chirrido de la rueda de un carro no significa que el eje sufra, sino que no está engrasado.
Descartes nos puso en bandeja olvidar a Pitágoras, que siglos antes había dado nombre a los primeros vegetarianos; que consideraba a los animales poseedores de un alma similar a la humana, y con idéntica capacidad de amor y de sufrimiento; que experimentaba la felicidad cada vez que podía comprar una vida para liberarla.
Quizá Nietzsche pidió perdón al caballo en nombre de Descartes, como quiso creer Kundera, o quizá simplemente lo hizo en su propio nombre, por no haberlo hecho antes, por no haber sido consciente de ese inmenso sufrimiento hasta verlo en unos ojos y en un cuerpo torturado, por haber sido él mismo víctima de Descartes, como en el fondo lo ha sido toda la humanidad.
Son cientos, miles de años de creencia en la superioridad, de permiso para dominar, de impunidad en el uso y la explotación de otros. Y mientras la sociedad avanza y deja atrás viejas creencias, como esa que hasta el mismo siglo XX no dudaba de la superioridad de los blancos sobre todos los demás hombres, ni de la superioridad de los hombres frente a todas las mujeres, los animales no humanos esperan su turno para recuperar algo tan básico como su derecho a existir y a no ser maltratados.
Ya nadie duda de que todos los humanos tenemos derecho a una existencia digna. Pero ha costado. Hace solo unas décadas esta premisa fundamental no estaba tan clara. Aún hay quien sigue cuestionándola, pero hemos logrado llegar a un punto donde ponerla en cuestión en público, simplemente verbalizarla, es reprobable y hasta puede ser constitutivo de delito.
Nelson Mandela tuvo que explicar ante muchos de sus congéneres, los mismos que lo señalan ahora como un ejemplo para la humanidad, que los negros sangraban igual que los blancos, sufrían igual que los blancos y tenían las mismas ganas de vivir que los blancos. De eso hace solo sesenta años, y unos pocos años antes aún había zoos humanos, donde las familias blancas acudían a contemplar niños negros con unos argumentos que ahora rechazaríamos de plano porque, en nuestra propia evolución, hemos asumido el racismo, igual que el sexismo, como formas de violencia.
Los estudios científicos han demostrado que los animales no humanos también sienten. Que aman, que sufren, que establecen vínculos emocionales con sus semejantes y con individuos de otras especies, incluso jerarquías en sus grupos sociales. Que tienen, en definitiva, necesidades vitales, físicas y emocionales. Pero nosotros, los animales humanos, que nos creemos superiores como en el Génesis, seguimos anclados en la teoría de Descartes. Y es nuestro código cultural el que determina si un animal no humano es digno del derecho a satisfacer o no esas necesidades.
En nuestra evolución como especie, hemos asumido que todas las vidas humanas merecen respeto. Y por eso el racismo o el sexismo, tan arraigados culturamente, van quedando poco a poco atrás. Hay resistencias, reductos donde tratan de hacerse fuertes, pero ya no es un comportamiento moralmente aceptable.
El reto pendiente es asumir que las vidas de los demás animales también tienen un valor intrínseco. Porque la ética de una sociedad se mide por el trato que brinda a sus miembros más débiles, y la verdadera prueba de moralidad, como decía Kundera, radica en la relación que los humanos establecemos con quienes están a nuestra merced. Y esos son los animales no humanos. Todos. Al margen de las etiquetas que cada cultura haya puesto a unos y a otros.
A estas alturas de la película nada justifica que nos escandalice el maltrato a un perro o a un gato cuando miles de millones de otros animales con idéntica o superior capacidad de sufrimiento son masacrados para satisfacer nuestras necesidades o caprichos. Y menos aún teniendo en cuenta que disponemos de opciones para vivir plenamente sin condenar a nadie al sufrimiento. Ya no podemos creer que se pueda defender el medio ambiente sin luchar contra unos métodos de explotación animal que constituyen una aberración, no solo por el sufrimiento atroz que causan a sus víctimas directas, sino por el daño indirecto que causan a la naturaleza. Ya no podemos contemplar el incremento del hambre y la miseria en el mundo si no es como consecuencia directa de un engranaje endiablado en el que los animales no humanos son una pieza más, y los animales humanos, otra. Y solo luchando juntos, los más fuertes en primera línea, protegiendo a los más débiles, podemos tener esperanza en nuestro futuro.
Creemos que ese futuro pasa por abrazar, como Nietzsche al caballo de Turín, a los demás animales. Por pedirles perdón en nombre de la humanidad y en nombre de Descartes. Por reconocerles sus derechos como antes se los reconocimos a otros humanos a quienes creímos menos valiosos. Por luchar contra el especismo como lo hacemos contra el racismo o el sexismo. Por considerar que no puede haber razón sin empatía. Porque sabemos que solo respetando a un animal no humano, solo experimentando como propios sus intereses y su sufrimiento, podremos decir que nos interesamos de verdad por la vida y que somos realmente humanos.
** Tomado de: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caballo-Nietzsche_6_237686248.html
domingo, 16 de febrero de 2014
Robert Dahl y la Democracia
Casi centenario, murió uno de los más influyentes teóricos de la democracia moderna
![]() |
| Dahl. El autor del libro ‘¿Quién gobierna?’. Foto: El País |
El 7 de febrero, a
los 98 años, falleció Robert Dahl, sin duda uno de los grandes de la ciencia
política contemporánea y probablemente el más ilustre representante de los
estudios de teoría de la democracia de la segunda mitad del siglo XX.
Toda su obra gira
en torno a una obsesión, dar cuenta de las características, ambivalencias y
peligros de la democracia, sus muchas acepciones y las amenazas que siempre
acechan a su realización plena.
Su máximo logro
puede que consistiera, sin embargo, en habernos proporcionado el método más
completo y eficaz para emprender estos estudios con rigor científico sin tener
que renunciar a un análisis eficaz de sus componentes normativos. Hasta que él
entró en escena, los estudios de la democracia se escindían en dos enfoques
separados. De un lado estaba toda la literatura de teoría o filosofía política,
que abordaba el objeto desde un enfoque puramente normativo; y, de otro, los
análisis empíricos que se concentraban en aspectos concretos del funcionamiento
de los sistemas democráticos “realmente existentes”. Unos especulaban y otros
hacían estudios de campo. Faltaba el engarce, justo aquello que Dahl consiguió
proporcionarnos a lo largo de un esfuerzo que le llevó toda una vida.
Su libro de 1961
Who governs (¿Quién gobierna?) fue absolutamente rompedor. Para el Times
Literary Supplement es uno de los 100 libros más influyentes desde la II Guerra
Mundial.
Un estudio de caso,
la adopción de decisiones políticas en la ciudad americana de New Haven, le
permitió demostrar cómo la práctica política confirmaba el presupuesto teórico
de que todos los grupos tienen la misma capacidad efectiva de hacerse oír e
influir sobre las decisiones públicas, que el ejercicio de la democracia en los
Estados Unidos era, en efecto, pluralista. Más adelante comenzaría a tener
dudas al constatar la dificultad de las democracias para cumplir su ideal, el
gobierno del pueblo para el pueblo. El núcleo normativo de la democracia se
encontraba en el principio de igualdad política, amenazado siempre por las
interferencias del poder económico y las dificultades de instrumentalizar un
sistema institucional y un conjunto de prácticas con capacidad de realizarlo.
De ahí que prefiriera definir la democracia real como poliarquía, el “poder de
los muchos”, que no equivale necesariamente al poder del pueblo.
Su libro de ese
mismo título, aparecido en 1971, marcaría el comienzo de un esfuerzo por
establecer un catálogo de las condiciones procedimentales y culturales mínimas
que nos permiten confirmar la realización del ideal democrático. Dado que
ningún régimen político las cumple en su totalidad, ningún sistema puede
presentarse como pleno, la democracia es un ideal permanentemente inacabado.
Pero esa especificación de sus rasgos consustanciales sirvió para establecer un
magnífico rasero capaz de facilitar la comparación entre sistemas políticos.
Tomado de La Razón (Edición Impresa) / Fernando Vallespín - Universidad Autónoma de Madrid. 00:00 / 16 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
EL PORQUE DE UNA DECISIÓN
Estamos a escasos 35 días para las elecciones que designara el nuevo Congreso de la República, en medio de las diferencias y contradicciones internas de los partidos políticos tradicionales y de izquierda, que han dejado de generar confianza en los ciudadanos, expresando un personalismo, en el cual se ve más a los líderes que a los partidos como tal.
El gran reto para los partidos está en construir un proyecto político sólido y bien definido, con objetivos a corto y largo plazo y estrategias para desarrollarlo. Hacer esto implica refundar esas colectividades desde adentro, fortalecerlos ideológica y políticamente. Al mismo tiempo tienen que hacer mucho trabajo con las bases para convencer a los ciudadanos de la importancia y viabilidad del proyecto político que representan. Esto quiere decir que la persuasión debe ser la herramienta principal para obtener los votos de las personas y no el clientelismo. Los ciudadanos necesitamos unos partidos que estén más preocupados por representar nuestros intereses de desarrollo social equitativo, que pensar solamente en ganar unas elecciones.
Hoy más que los partidos, se debe valorar los liderazgos individuales y sus actuaciones y resultados como figuras públicas; en la que valores como la ética, la transparencia, el humanismo y la sensibilidad social, sean los principios que rigen su actividad pública.
Por ello decidir quienes nos van a representar, debe ser el resultado de una profunda reflexión y estudio de la hija de vida de cada uno de los aspirantes a ocupar esos cargos de elección popular. La responsabilidad que hoy tenemos es la de rescatar el Congreso de la República para la política decente, que no es más que anteponer el interés público al privado, alejada de las prebendas y la corrupción.
Estos valores son la base con la que un grupo de amigos y amigas, con quienes hemos recorrido un largo camino de construcción de una forma diferente de ver y ejercer la política y la acción social, trazamos una ruta de lo que debe ser nuestro comportamiento en las próximas elecciones y definir a quien vamos a brindarle todo nuestro respaldo y compromiso para las elecciones del Congreso de la República, partiendo de un principio, en todas las colectividades políticas hay excelentes dirigentes políticos con valores y principios éticos, así como aquellos que ven en la política una forma de lucrarse.
El Doctor Juan Carlos Martinez Gutierrez, actual Representante a la Cámara y cabeza de lista a esa misma corporación por el Partido de la U, como Copresidente de la Comisión de Paz, asumió la tarea y compromiso de respaldo y defensa de la búsqueda de la paz que ponga fin al conflicto armado, liderando la realización de cerca de 30 mesas regionales en las que se visibilizaron la problemática en las regiones y en defensa del proceso de negociaciones entre las guerrillas de las FARC y el Gobierno Nacional, haciendo entrega de las conclusiones de esos foros a la mesa de negociación en la Habana. Igualmente ha sido defensor de un sistema de salud que mejore la calidad y la eficiencia en la prestación de ese servicio a la población más pobre del país, especialmente del régimen subsidiado.
Al tomar esta decisión, asumimos el compromiso de continuar desarrollando el pensamiento político basado en el dialogo ciudadano para el fortalecimiento de la democracia, la construcción de una sociedad más equitativa, en la que nuestros gobernantes y legisladores trabajen por el bien común.
El gran reto para los partidos está en construir un proyecto político sólido y bien definido, con objetivos a corto y largo plazo y estrategias para desarrollarlo. Hacer esto implica refundar esas colectividades desde adentro, fortalecerlos ideológica y políticamente. Al mismo tiempo tienen que hacer mucho trabajo con las bases para convencer a los ciudadanos de la importancia y viabilidad del proyecto político que representan. Esto quiere decir que la persuasión debe ser la herramienta principal para obtener los votos de las personas y no el clientelismo. Los ciudadanos necesitamos unos partidos que estén más preocupados por representar nuestros intereses de desarrollo social equitativo, que pensar solamente en ganar unas elecciones.
Hoy más que los partidos, se debe valorar los liderazgos individuales y sus actuaciones y resultados como figuras públicas; en la que valores como la ética, la transparencia, el humanismo y la sensibilidad social, sean los principios que rigen su actividad pública.
Por ello decidir quienes nos van a representar, debe ser el resultado de una profunda reflexión y estudio de la hija de vida de cada uno de los aspirantes a ocupar esos cargos de elección popular. La responsabilidad que hoy tenemos es la de rescatar el Congreso de la República para la política decente, que no es más que anteponer el interés público al privado, alejada de las prebendas y la corrupción.
Estos valores son la base con la que un grupo de amigos y amigas, con quienes hemos recorrido un largo camino de construcción de una forma diferente de ver y ejercer la política y la acción social, trazamos una ruta de lo que debe ser nuestro comportamiento en las próximas elecciones y definir a quien vamos a brindarle todo nuestro respaldo y compromiso para las elecciones del Congreso de la República, partiendo de un principio, en todas las colectividades políticas hay excelentes dirigentes políticos con valores y principios éticos, así como aquellos que ven en la política una forma de lucrarse.
El Doctor Juan Carlos Martinez Gutierrez, actual Representante a la Cámara y cabeza de lista a esa misma corporación por el Partido de la U, como Copresidente de la Comisión de Paz, asumió la tarea y compromiso de respaldo y defensa de la búsqueda de la paz que ponga fin al conflicto armado, liderando la realización de cerca de 30 mesas regionales en las que se visibilizaron la problemática en las regiones y en defensa del proceso de negociaciones entre las guerrillas de las FARC y el Gobierno Nacional, haciendo entrega de las conclusiones de esos foros a la mesa de negociación en la Habana. Igualmente ha sido defensor de un sistema de salud que mejore la calidad y la eficiencia en la prestación de ese servicio a la población más pobre del país, especialmente del régimen subsidiado.
Al tomar esta decisión, asumimos el compromiso de continuar desarrollando el pensamiento político basado en el dialogo ciudadano para el fortalecimiento de la democracia, la construcción de una sociedad más equitativa, en la que nuestros gobernantes y legisladores trabajen por el bien común.
jueves, 1 de agosto de 2013
El abuelo sabio que le da lecciones a las FARC
El exguerrillero y ahora presidente uruguayo Pepe
Mujica se reunió en La Habana con las FARC.
Hoy en América Latina no hay un político que de tanto ejemplo con sus actos como el presidente de Uruguay Pepe Mujica. Simpático, de buen humor, profundamente austero y con decisiones realmente revolucionarias como el impulso del matrimonio entre homosexuales y la legalización de la siembra, venta y consumo de marihuana. Además con un pasado rico en vivencias: fue guerrillero, sometido a torturas y sufrió la cárcel durante años. “Hoy la lucha armada es una soberana tontería”, ha dicho en reiteradas ocasiones.
Con
semejantes antecedentes, el mandatario realizó la semana pasada una visita
oficial a Cuba, donde sostuvo sendos encuentros con el presidente Raúl Castro y
con su hermano Fidel, alejado del poder desde 2006 por enfermedad. El encuentro
con Fidel fue calificado por los testigos de excepción como “verdaderamente
emocionante”.
De ahí que Pepe Mujica se haya reunido hasta con el Papa Francisco pese a su condición de ateo reconocido. En un reportaje previo a la cita explicó cuál era el exclusivo tema que le interesaba tratar con Su Santidad: “Colombia”. ¿Por qué? “Para pedirle que en la manera de lo posible haga todo lo que pueda por apoyar el proceso de paz para Colombia porque yo le doy una importancia brutal”.
Y, sin duda, uno de los más interesantes. En los años sesenta militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una de las guerrillas más fuertes de América Latina. En palabras de hoy sería un “terrorista urbano”. Durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco la violencia arreció en su país. Pepe Mujica se jugó la vida y en un enfrentamiento armado fue herido de seis balazos. Además, fue apresado cuatro veces y, en dos oportunidades, se fugó de la cárcel de Punta Carretas.
Hoy en América Latina no hay un político que de tanto ejemplo con sus actos como el presidente de Uruguay Pepe Mujica. Simpático, de buen humor, profundamente austero y con decisiones realmente revolucionarias como el impulso del matrimonio entre homosexuales y la legalización de la siembra, venta y consumo de marihuana. Además con un pasado rico en vivencias: fue guerrillero, sometido a torturas y sufrió la cárcel durante años. “Hoy la lucha armada es una soberana tontería”, ha dicho en reiteradas ocasiones.
Sin
embargo, llegó a La Habana con otro propósito: reunirse con los líderes de las
FARC que mantienen conversaciones de paz con el presidente Juan Manuel Santos.
Fue el Jefe de Estado colombiano quien le pidió que se vinculara más al proceso
para que con su sabiduría hiciera los aportes necesarios a ambas partes. Y así
lo hizo.
En La
Habana “mantuvo contactos con Luciano Marín Arango (alias ‘Iván Márquez’) y
Seusis Pausivas Hernández (alias ‘Jesús Santrich’), dos los dirigentes de la
guerrilla que participan en los diálogos de paz con delegados de la
administración Santos”, informó la publicación Búsqueda.
“Tras esos contactos Mujica tiene previsto reunirse próximamente con su par colombiano, según información recabada”, añadió el periódico que, además, indicó que “representantes del Poder Ejecutivo declinaron hacer cualquier tipo de comentario al respecto”.
“Tras esos contactos Mujica tiene previsto reunirse próximamente con su par colombiano, según información recabada”, añadió el periódico que, además, indicó que “representantes del Poder Ejecutivo declinaron hacer cualquier tipo de comentario al respecto”.
¿Y por
qué Mujica se reúne con las FARC y con Santos? La respuesta la ha dado él
mismo: “Lo más importante que está pasando en América Latina es la tentativa de
construir paz en Colombia. Es una de las cosas más importantes en las últimas
décadas que han pasado y en todo lo que se pueda hay que tratar de ayudar”.
Y por eso
alaba a Santos: “Es, definitivamente, un hombre abierto que resiste el
cansancio y transforma en política el cansancio de una guerra interminable a lo
largo de décadas y que está buscando un paréntesis y que debiera recibir un
caluroso apoyo de la comunidad internacional”.
De ahí que Pepe Mujica se haya reunido hasta con el Papa Francisco pese a su condición de ateo reconocido. En un reportaje previo a la cita explicó cuál era el exclusivo tema que le interesaba tratar con Su Santidad: “Colombia”. ¿Por qué? “Para pedirle que en la manera de lo posible haga todo lo que pueda por apoyar el proceso de paz para Colombia porque yo le doy una importancia brutal”.
La
intervención en el proceso de paz de Pepe Mujica así ha ido en aumento. Durante
una visita a Montevideo, en junio, la canciller colombiana María Ángela Holguín
dijo a periodistas que el mandatario colombiano quiere que su par uruguayo
“esté más cerca” del proceso de paz, para lo cual lo invitó a visitar Colombia.
Pocos
días antes, durante su viaje a España y el Vaticano, el exguerrillero Mujica
volvió a hacer un llamado a la comunidad internacional a colaborar en todo lo
que se pueda en la culminación del proceso de paz en Colombia.
José
Alberto Mujica Cordano (Montevideo, 20 de mayo de 1935), conocido popularmente
como José Mujica o Pepe Mujica, está casado con la senadora y dirigente
histórica del Movimiento de Participación Popular Lucía Topolansky con quien
lleva una vida realmente modesta. Al punto, que se ha ganado el calificativo de
ser el “presidente más pobre del mundo”.
Y, sin duda, uno de los más interesantes. En los años sesenta militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una de las guerrillas más fuertes de América Latina. En palabras de hoy sería un “terrorista urbano”. Durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco la violencia arreció en su país. Pepe Mujica se jugó la vida y en un enfrentamiento armado fue herido de seis balazos. Además, fue apresado cuatro veces y, en dos oportunidades, se fugó de la cárcel de Punta Carretas.
En total,
Mujica pasó casi 15 años de su vida en prisión. Su último período de detención
duró trece años, entre 1972 y 1985. Al salir dijo que no quería volver a saber
nada de la vía armada porque era “inútil”. Los informes de organizaciones de
derechos humanos dicen que estos años en prisión “fueron particularmente
brutales”. Sus condiciones de detención eran inhumanas.
Su visibilidad y liderazgo en el movimiento era tan fuerte que la dictadura cívico-militar lo tomó como “rehén”, lo que significaba que sería ejecutado en caso de que su organización retomara las acciones armadas.
Su visibilidad y liderazgo en el movimiento era tan fuerte que la dictadura cívico-militar lo tomó como “rehén”, lo que significaba que sería ejecutado en caso de que su organización retomara las acciones armadas.
Mujica no
descansó en libertad sino que se abrió a los caminos legales y a consolidar una
fuerza política legal. Se convirtió en el líder del Frente Amplio y poco a poco
fue arrasando en las elecciones. Alcanzó la presidencia pero se decidió a
mantener su austero estilo de vida.
El
presidente, de 78 años, vive en una casita modesta, de apenas 45 metros
cuadrados construidos, vieja de caerse a trozos, sin personal de servicio, en
las afueras de Montevideo, donde cocinan él o su esposa cada día y donde
plantan flores en un pedazo de tierra y que antes vendían en los mercados. “Una
cueva”, en palabras de Luis Alberto Lacalle, adversario político. Él dice que a
él lo que lo satisface es su cultivo de habas. “Pobre es el que necesita mucho,
y no el que vive con poco”, dice.
De su
salario presidencial toma apenas algo más de dos mil dólares, y dona el otro
90% a las cooperativas de su pueblo. Maneja un Volkswagen escarabajo modelo 87
y una moto. Y las vacaciones las pasa, encantado, tomando mate con sus amigos
en una tienda de barrio.
Este abuelo venerable y a punto de cumplir 80 años, no esconde sus verdades y habla con franqueza: “Hoy la lucha armada es una soberana tontería”, dice. Es posible que eso se lo haya dicho a las FARC quienes por la vida y obra de este líder no podrán decir que quién este burgués o este aliado del imperio para criticarlos.
Este abuelo venerable y a punto de cumplir 80 años, no esconde sus verdades y habla con franqueza: “Hoy la lucha armada es una soberana tontería”, dice. Es posible que eso se lo haya dicho a las FARC quienes por la vida y obra de este líder no podrán decir que quién este burgués o este aliado del imperio para criticarlos.
lunes, 8 de julio de 2013
Marta Harnecker: "Los líderes deben entender que son transitorios"
![]() |
| Martha Harnecker |
Juan Carlos Monedero: Parece que las ideas
políticas en el Norte están agotadas y no queda otra que mirar hacia el Sur.
Marta Harnecker: Eso es algo que realmente
aprecian ustedes, porque yo no conozco bien ese agotamiento que estáis
viviendo. Pero creo que nuestras experiencias son un laboratorio que hay que
estudiar. Estamos en la primera línea de la lucha por construir una sociedad
alternativa.
J.C.M: El FMI está detrás de los
ajustes que está sufriendo Europa. Teniendo en cuenta que son prácticamente
calcados a los que sufrió América Latina desde los años setenta, no es extraño
que Europa se pregunte si la forma que habéis tenido de salir del
neoliberalismo puede ser de utilidad en el ámbito europeo. "Suramérica está en la primera línea de la lucha por
construir una sociedad alternativa"
M.H: Hay procesos históricos
que se dan por rachas. Lo que pasó en América Latina a partir de los noventa
está empezando a pasar acá. Debemos aprender a construir desde abajo y entender
que desde arriba, desde el Gobierno, también se puede aportar y crear espacios.
En ese sentido, hay que abandonar un poco la idea negativa que tiene lo institucional.
Las energías hay que gastarlas en una agenda de construcción del poder popular.
Si nos metemos en elecciones, esos procesos de construcción se dividen y se
destruyen.
No niego que en el futuro habrá que llegar a la Constituyente y a
gobiernos progresistas, pero hay que analizar en qué momento y cómo hacerlo.
Tenemos que ver cómo ese instrumento político logra articular y no suplantar
una plataforma de lucha, como ustedes han hecho con el Frente Cívico Somos Mayoría,
aunque no sé qué está pasando con las masas que se movilizaron el 15-M.
J.C.M: Los procesos en
Venezuela, Ecuador o Bolivia tardaron muchos años en madurar, por lo que se
puede caer en la melancolía...
M.H: Hay que armarse de paciencia.
Ahí está el gran problema de los plazos políticos y los tiempos de maduración
democrática. Si caemos en el ultrademocratismo, a veces hacemos
retroceder los procesos.
J.C.M: Eso nos lleva a otro
problema que generó mucha distancia en el movimiento 15-M y que, en cambio, en
América Latina ha sido un elemento esencial: el asunto de los liderazgos. "El papel del líder en Bolivia, Ecuador y Venezuela ha sido
clarísimo porque la sociedad estaba muy fragmentada y no tenía
instrumentos"
M.H: En América Latina ha sido
clarísimo el papel del líder porque era una sociedad muy fragmentada y porque
no teníamos instrumentos. Nuestros líderes hicieron el papel de articuladores,
pero surgen porque existieron los movimientos. No podemos imaginarnos a un Evo
Morales sin el movimiento campesino indígena ni a Rafael Correa sin el
movimiento ciudadano. El caso de Hugo Chávez es distinto, porque en él se
concentra todo el malestar por la crisis de la institucionalidad burguesa que
existía en ese país. Los líderes son necesarios para crear esa unidad del
sujeto revolucionario, pero deben entender que son transitorios y que deben
crear las condiciones de la conducción colectiva. Ahí está el tema de la impaciencia de algunos
líderes, porque es más rápido hacer los procesos sin discusión colectiva, pero
es algo que hay que corregir. "Si
Chávez hubiese sabido que tenía los días contados, apostaría mucho más por la
dirección colectiva”.
J.C.M: En tu libro planteas cómo
hacer para acumular fuerzas de cara a la transformación social y, en ese
sentido, crees que los procesos constituyentes solamente se pueden convocar
cuando hay una acumulación de fuerzas suficientes.
M.H: El proceso constituyente
tiene que hacerse para ganar.
J.C.M: ¿No es ya la discusión en
sí una suerte de victoria, con la escuela de ciudadanía que implica?
M.H: La convocatoria tiene que
ser precedida de un silencio. Una cosa es el momento de la convocatoria y otra
crear la conciencia de la Constituyente. Pero hay que explicar muy bien de qué
se trata y discutir no la Constituyente sino la institucionalidad que nos
sirve.
J.C.M: En un mundo como el
europeo (tan sometido a la lógica de la mercancía, donde armas la organización
de tu cotidianeidad solamente en términos de mercado, de compra y de venta),
tengo la sensación de que la apertura de un proceso constituyente sirve para
que la gente se haga unas preguntas que, en España, no nos hemos hecho nunca
desde la muerte de Franco ni durante los cuarenta años anteriores. Creo que la
apertura de esa posibilidad va a ser muy emancipatoria en una Europa que no
discute...
M.H: Es un tema muy
interesante a discutir, porque pone en el tapete el tema de cuestionar la institucionalidad.
J.C.M: El 15-M tuvo mucho éxito
porque no tenía liderazgo, estructura ni programa. Esos tres elementos, que
eran muy poderosos por su ausencia, hoy son un problema también por su
ausencia. A la hora de empezar a pensar en instrumentos políticos, parece que
otra vez el movimiento entra en crisis. La gran discusión es entre las fórmulas
asamblearias (de discusión constante y consensos) y la representación. Un
problema que ha existido en América Latina, para el que, de alguna manera, han
encontrado soluciones.
"Los líderes son necesarios para crear el sujeto
revolucionario pero deben entender que son transitorios"
M.H: Las explosiones que hubo
en América Latina no tuvieron tanta duración. Me pregunto si en dos años el
sistema asambleario no se desgasta. La gente no puede vivir en reuniones, tiene
que pensar en alternativas de solución. Para construir la alternativa tenemos
que trabajar de una forma colectiva, pero a lo mejor no asamblearia. El desafío
pasa por socializar las discusiones de los grupos pequeños a todo el conjunto.
J.C.M: Pequeños grupos que
actúen como socializadores del conocimiento. Como has dicho en alguna ocasión,
"la democracia es gente igualmente informada".
M.H: En Chile, el movimiento
estudiantil surge contra la política y los políticos, no tiene nada que ver con
la representación sino con el estilo de trabajo de los políticos. "Me
pregunto si en dos años el sistema asambleario del 15-M no se desgasta: la
gente no puede vivir en reuniones"
Por lo tanto, cuestiona el sistema representativo, pero el
problema es que los estudiantes, pese a declarar que su sistema es asambleario,
tienen a gente que han elegido para hablar en nombre del grupo. Cuando les
pregunto cuál es la diferencia, responden que han creado un sistema para
controlar a los voceros, es decir, a los delegados. Desde la misma asamblea,
eligen al veedor, que es —y esto lo digo riéndome— como el comisario político
de los sectores populares. Eso es una creación del movimiento, una iniciativa bien
interesante...
J.C.M: Al final son formas de
democracia participativa con formas de democracia de delegación.
M.H: Salvo en pequeños grupos,
la democracia directa tiene un límite. Hay corrientes en la izquierda que sólo
reconocen la asamblea y la democracia directa, pero hay que tener en cuenta sus
límites: si tienes la aspiración de cambiar un país, esa asambleíta no va a
poder hacerlo. Volviendo a la delegación, ¿de qué tipo de delegado hablamos? No
debe ser un delegado burgués sino alguien electo por la asamblea, que responde
a ella y que no recibe un salario.
J.C.M: Una discusión que no
tiene fin en Europa: ¿qué es de izquierdas?, ¿qué es de derechas?, ¿qué
decisión te pone en un campo u otro?, ¿quién es el sujeto revolucionario?
"Si aspiras a cambiar un país, una asambleíta no va a poder
hacerlo"
M.H: En América Latina, la
clase obrera, por el golpe que recibió, no ha sido el sujeto revolucionario.
Creo que la gente necesita práctica, que es lo que define si una persona es de
izquierdas o de derechas. Me he encontrado con gente de derechas con una
práctica de izquierdas y titulados de izquierdas que hacen práctica de
derechas.
J.C.M: Habría que diferenciar
entre las bases y la dirigencia de la derecha.
M.H: Exactamente. Sobre todo,
en un país como Venezuela, donde el partido de la derecha, Acción Democrática,
fue en su momento un partido muy popular. Los tipos cambiaron con el tiempo,
pero la idea inicial era bastante de izquierdas.
J.C.M: ¿Es la práctica de las
mujeres guerrilleras desde Centroamérica la que construye un tipo de feminismo
en el continente?
M.H: A ver, yo llegué a las
ideas del feminismo no por las mujeres ni por lecturas, sino por los
comandantes guerrilleros, que estaban influidos por las comandantes mujeres.
Ellos habían incorporado el antiautoritarismo, el respeto a las diferencias y
otros valores que defiende el feminismo.
J.C.M: ¿Has encontrado a Europa
decepcionada, deprimida, cansada, golpeada...? "Para construir una
alternativa tenemos que trabajar de una forma colectiva, pero a lo mejor no
asamblearia"
M.H: He estado en Guipúzcoa,
donde he visto efervescencia. Bildu ganó las elecciones en más de cincuenta
alcaldías y están en un proceso de democracia participativa, con experiencias
interesantes. No se puede ser tan pesimista, por ahí viene la cosa. Fíjate en
Chile: dos años atrás no se veía nada y hoy en día lo que se ve... Debemos
tener esperanza. La idea es la unidad, compañero. Hay que dar tareas, pues la
gente debe sentir que tiene tareas. No sé cómo se resiste a tanta asamblea.
Será porque yo soy antirreunionista...
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